martes, 1 de noviembre de 2011

Una palabra que describiera lo que deseaba.

Me pidieron que dijera lo que más deseaba tan sólo con una palabra. Se me ocurrieron muchas cosas que deseaba: amor, dinero, famímila, amigos ... Deseaba todo aquello y mucho más. Deseaba tener poder para hacer muchas cosas, fuerza de voluntad para conseguirlo todo. No sabía qué poner. Una palabra, una palabra para decir todo lo que quería.
¿Qué podía poner?
Necesitaba la respuesta para los minutos siguientes.
Me gustaría tener la capacidad de improvisar, saber qué hacer y qué decir en cualquier momento, me gustaría no quedarme en blanco.
¿Como ponía que deseaba muchas cosas, escribiendo tan sólo una palabra?
Era un trabajo demasiado difícil para mí, tan sólo tenía dos minutos para pensar la respuesta.
Quería ser feliz.
-El dinero no te da la felicidad.
-El amor ... te da más tristeza que felicidad.
-La familia siempre la tienes, siempre estarán contigo, es su obligación.
-Los amigos, pensé, que era la mejor opción para mi respuesta.
No, no lo acababa de ver, seguro que muchas personas habrían elegido los amigos, yo no quería ser como los demás. Yo quería ser diferente.
Ya era la hora de entregar la respuesta, ¿que ponía?
Ya está, en ese momento me vino la palabra perfecto. Lo que más deseaba era tener RESPUESTAS.
Me di cuenta de que necesitaba muchas respuestas, mi vida estaba llena de interrogantes.
Siempre que me contaban lo del genio, la típica pregunta de los tres deseos que pedirías a un genio, no sabía nunca que contestar. Quería muchas cosas, pero me di cuenta que lo que más deseaba, lo que más había querido siempre y lo que siempre desearía tener eran RESPUESTAS.

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