martes, 1 de noviembre de 2011

Como arena que se escurre entre nuestros dedos

Estuvimos hablando de nuestros sentimientos, sé que queda bastante cursi, pero me quedé muy a gusto al contarle lo que se me había pasado por la cabeza desde aquel beso, todos los sentimientos que había desarrollado hacia él en tan poco tiempo. Me puse muy roja y me daba mucha vergüenza, pero mereció la pena al escuchar lo que me dijo él a cerca de sus sentimientos hacia mí. Me quedé alucinando al oír casi lo mismo que le había dicho yo pero con otras palabras. Yo le gustaba tanto como él me gustaba a mí, estábamos enamorados profundamente el uno del otro. Nos miramos a los ojos, esos ojos en los que me perdía; nos miramos durante un rato bastante largo, aunque se esfumó entre nuestros dedos en unos segundos. Para nosotros habían pasado unos minutitos, pero al mirar el reloj, habían pasado tres cuartos de hora. Entonces, nos volvimos a mirar a los ojos, y acto seguido, nos besamos.

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