jueves, 20 de octubre de 2011

Son cosas que pasan.

¿Qué se siente cuando te das cuenta de que no tienes a nadie?
No lo sabes, ¿verdad? No tienes ni idea por lo que estoy pasando ¿no? No sabes lo que es sentirte rechazada hasta por ti misma, no lo sabes, tienes suerte. Estás allí rodeada de amigos y amigas que te quieren, pero no sabes lo que siento yo al ver que a mí nadie me quiere, que soy rechazada por todos, incluido tú. De muchos ya me lo esperaba, pero no de ti. Tú, que siempre habías sido mi amiga, que hemos compartido muchos momentos, momentos felices. Tú, tú y tus amigos, que ya no son mis amigos, os burláis de mí porque no tengo a nadie, porque estoy sola por vuestra culpa, aunque de eso no os dais cuenta. Estoy sola porque vosotros me habéis dejado de lado, no contáis conmigo para nada, no os acordáis de todo lo que hemos vivido juntos todos estos años. Ya no podéis hacer nada, os reis de mí por estar sola y todos los demás también. No os dais cuenta de lo que sufro yo al ver que nadie quiere estar más conmigo y no sé que he hecho para merecer esto, esta tortura diaria, este sentimiento de culpa, esta sensación de soledad y tristeza al ver que estás rodeada de gente que se ríe de ti y no te quiere ni te acepta. Lo peor no es darte cuenta de eso ni tener que sufrirlo cada día, sino darte cuenta que esos que se ríen de ti antes eran tus amigos, con los que lo compartías todo. Eso es lo que más duele, nada duele tanto como darte cuenta que has perdido a tus amigos, bueno, a esos que considerabas tus amigos. Dicen que con el tiempo te vas dando cuenta quien merece la pena y quien no, quien es tu amigo de verdad, quien te apuñala por la espalda, quien te quiere, quien merece estar a tu lado, quien debe irse de tu vida… Te das cuenta de que la vida te da una oportunidad para volver a empezar, una oportunidad para conocer gente nueva, una oportunidad para que empieces a quererte otra vez, una oportunidad para que olvides lo que dolió y empieces una nueva vida. En ésta no todo va a ser perfecto, ya que no existe la perfección, ni te va a gustar todo lo que te pase, pero lo vas a intentar; y vas a intentar olvidar a esos supuestos amigos que te hicieron tanto mal, esos supuestos amigos que te apuñalaron por la espalda dejándote sola, totalmente sola. No tenías a nadie con quien afrontar la cruda realidad, porque ni uno se dignó a estar contigo cuando todos se habían puesto en tu contra, ni uno te ayudó a superar lo peor que te puede pasar en la vida, que todos tus amigos te abandonen. Ni uno se quedó contigo para ayudarte a salir del pozo en que habías caído. Nadie, absolutamente nadie te ayudó.
Por supuesto, no sabes lo que es sentirse así porque nunca te ha pasado, pero cuando te pase no vengas a pedirme consejo ni ayuda, ya que tú no me la diste cuando yo la necesitaba, todo lo contrario, te alejaste aún más de mí.

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